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jueves, 17 de diciembre de 2009



EL AÑO Y SUS VELOCIDADES
Cuando hace “dos días” y medio me contaban mis mayores lo rápida que pasaba la vida, yo, con todos mis respetos por sus edades, conocimientos y experiencias, sonreía para mis adentros y pensaba: “Como les explico que en un solo día me ha dado tiempo a estudiar, comer, dormir, jugar un partido de futbol, escribir casi un capítulo de mi nueva novela, hablar con mis amigos y aburrirme hasta ponerme nervioso”.
Ya pasados esos “dos días” y, de entre ellos, los últimos trescientos sesenta y cinco de este 2009, de nuevo me pregunto: “¿Si cuando mis mayores la vida viajaba rápida, a qué velocidad circula ahora?”
Tengo gran obsesión por aprender; quiero saber de todo y, por encima de ese todo, de este mundo de internet y la ciencia que lo faculta, pero no puedo. Antes tardaba poco en aprender mucho; ahora tardo mucho en aprender poco. Cierto es que me consuelo pensando que ahora aprendo con mas detalle y profundidad, pero no me lo creo. Es que, realmente, la vida circula a diferentes velocidades, dependiendo de la edad desde la que la observas. Yo ya, cerca de la frontera, miro hacia atrás y no me da tiempo a ver todo. Pero me consuela ver cómo los jóvenes tienen tiempo, como yo hace “dos días”, a estudiar, escribir, leer, dormir, comer pizzas y hamburguesas, jugar a esas endiabladas maquinitas que, en cierta ocasión, intenté manejar y mis pobres dedos quedaron atrofiados para siempre. También salen con otros chic@s, juegan sus partidos de futbol y…
¡¡¡Sí, aún hay un Y!!! ¡Increíble que aún puedan hacer algo más! Pues, lo hacen. Escriben en internet, navegan por la red, como yo de joven navegaba cruzando el río a nado, junto a mi pueblo; hablan en esos raros chats a los que me cuesta hasta entrar, crean sus blogs, sus webs y no sé cuantas cosas más.
En fin, me rindo.
¡Ah, no, espera! Y además les da tiempo a aburrirse. ¡Sí, como yo hace “dos días”!
¡Dios! Y a mi casi no me da tiempo a levantarme de la cama. Pero ya veréis el próximo año como cambian las cosas; ya veréis, ya.


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martes, 15 de diciembre de 2009

LA HABITACION DE MI AMIGO


Frases cortas,

entrelazadas por puntos,

que son silencios;

tan expresivos son

que compiten con los verbos.

De fondo siempre el teclado

tocando solo,

algunas veces borracho,

otras, las que menos, sereno,

el piano de mi amigo,

que siempre suena en silencio.

Y, tendido entre sus patas,

ojos cerrados y quieto,

siempre su amigo, perro;

nunca supe si estaba

oyendo el piano o durmiendo.

Y, sobre la mesa llena

de vasos vacíos y viejos,

papeles sin orden alguno,

siempre en blanco sobre negro,

un cenicero lleno

de ceniza y de recuerdos.

Y, en el suelo,

¡Tantos puntos de escritos que nunca fueron,

que forman la alfombra que pisan

sus pies cansados y lentos!

Luz mortecina ilumina

este cuadro que me he hecho

de la habitación de un amigo

que se fue y ya no ha vuelto.

Lo busqué entre las sombras

A la luz de las farolas,

en el bar y, hasta en el puerto,

pero él ya no está aquí,

se fue como solía escribir,

sencillamente, en silencio.

He perdido un gran amigo,

¡Le echo tanto de menos!.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

EL CRISTAL VERDE CON QUE SE MIRA


EL CRISTAL VERDE CON QUE SE MIRA


Llegó un nuevo invierno. Y lo hizo como acostumbra, sin previo aviso, dándole a mi adorable otoño con la puerta en las narices. ¡Ah! Es duro hasta entrando en escena. Pero no me ha de arredrar pues a mi edad, aún me quedan redaños y algún as en la manga… Ya saben ustedes lo que esos, tan típicos y tan certeros refranes que llenan la vida de nuestra España, dicen: “Más sabe el diablo por viejo que por diablo” y yo, que de diablo lo tengo todo, edad, saber, gobierno, rabo y cuernos… ¡Bueno! Estos dos últimos apéndices mejor dejarlos en una dudosa incertidumbre; al fin y al cabo no todos los demonios tienen que tener las mismas “virtudes”. Pero, perdonadme, que me voy derrapando en las curvas de mi inseguro caminar.
Quería hablar de este invierno. Es otro más, lo sé, como sé que también podría ser el último. ¡No!, no dramatices tus pensamientos al leerme. Hay que tener siempre los pies en el suelo. De vez en cuando levitar, sí, pero sin exagerar el vuelo que luego las caídas son muy dolorosas. Y me abrigo bien, sobre todo con prendas muy ajustadas, que un buen diablo es conocedor de que mas abriga una fina prenda ajustada que un grueso jersey muy suelto. Yo, por si los refranes fallan, me he puesto ambos y, sobre ellos, para cubrir mi timidez, un buen abrigo de paño. Y salgo a la vida.
No elegí ni fecha ni hora, solo la voluntad de hacerlo y, al mirar al cielo observo que me tocó un buen día. Frío, sí, como el corazón de un viejo, pero lleno de luz y de fuerza, tanta, que he decidido andar algo mas y acercarme al parque. Está algo lejos, lo sé, y puede que al llegar mis piernas tiemblen de miedo; de miedo de no alcanzar algún banco donde descansar estos pesados huesos que soportan mi alma. Y me lanzo sin complejos.
¿Habrá llegado ese viejo? Os preguntaréis algunos. Pues llegué, llegué y entero; me senté en un frio banco y ahora, sonriendo, observo.
Me gustan estos altos y fuertes árboles que adornan mi parque; son de hoja perenne, sí, verde intenso todo el año, con un color esperanza que da sombra en el estío y calidez en estos tiempos. Y he nombrado a la esperanza, como no. Aún a mi edad esa palabra existe; no como en las hojas de los árboles, buscando la pervivencia; esa no, que ya he vivido tanto que se me olvidan hasta los amores, los sufridos y los deseados. Mi esperanza ya solo la fundo en esa necesidad que tengo de saber. Si no, ¿hacia donde crecen estos gigantones vestidos de verde ilusión? ¿Qué buscan por esas alturas? ¿Es que hay algo más que aún no descubrí?
No creáis que yo espero algo después de la muerte buscando la inmortalidad. ¡Por favor! ¿Acaso no he soportado ya suficientes vivencias? ¡No! Quisiera que después de soltar la carga que soporto, hubiese una oportunidad para entender; sí, solo quiero entender para qué hemos aparecido en este mundo. Porque no acepto que la aleatoriedad de una evolución caótica haya conseguido fabricar una mente pensante. Demasiado complejo hasta para este enormísimo pero inánime universo. El panteísmo se lo dejo a los fenómenos como Einstein; yo soy algo más simplón y con una pequeña voluntad suelta por esos etéreos espacios, ya me doy por satisfecho. Eso sí, que antes de desaparecer para siempre, tenga a bien enseñarme como funciona todo esto. Una vez sabido, yo le diría: “Y, ahora, déjame descansar en paz” Y me perdería para siempre en el olvido.
Y levanto la vista y les miro. Fuertes como la voluntad; flexibles como la bondad; intensos como el amor; así son los árboles de mi parque, pero hablarles no les hablo, que luego, cuando se levanta la suave brisa, van cuchicheando de hoja en hoja y, al día siguiente estoy en boca de toda la ciudad. Sí, ¿no os habíais dado cuenta? Los árboles son los “corre ve y diles” de la ciudad. Los que a la chita callando, con eso de que ellos siempre están ahí “porque como no podemos movernos”, se van enterando de todos los chismes y con dos soplidos de brisa, airean hasta sus propios secretos.
Y, por hoy, ya no os cuento más, que con tanto hablar, al final sabréis tanto como yo, y eso que no sé nada. Ya me levanto y me voy, ya, que se me están quedando las posaderas como un carámbano.

domingo, 22 de noviembre de 2009

EL CRISTAL AMARILLO CON QUE SE MIRA


EL CRISTAL AMARILLO CON QUE SE MIRA


Recuerdos de una amarillenta y solitaria noche de invierno, esperando encontrar a alguien con quien hablar y poco más. La vida no me da plazos para cancelar deudas de agradecimiento pero, de vez en cuando, me tomo un respiro y, en silencio, con la oscuridad difuminando mis intenciones, me dejo llevar por algunos recuerdos y deambulo lentamente hasta encontrarme con la soledad.

Me gusta pasear por las solitarias y oscuras aceras en las noches de invierno; cruzar el parque, oyendo silbar el aire entre las amarillentas hojas de los árboles, sintiendo como el frío paraliza mi sangre mientras consumo lentamente el cigarrillo entre los labios; si, me gusta ese silencio. En él me siento diferente, mejor, mas cerca de mi propio yo, me siento vivo, bien, por eso lo cuento. Es como un intercambio; en mi anonimato escondo mi rubor, abro el frasco de mis pensamientos y a cambio recibo a alguien con quien conversar, con quien intercambiar sueños que, de otra forma, irían al fondo negro y silencioso del olvido. Eso no es bueno, necesito memorizar porque, cuanto mayor es mi memoria, más intensa me parece la vida vivida que, en realidad, es lo único que me queda al llegar a mi horizonte.

Esas noches frías, amarillas por la iluminación de las antiguas farolas, me acompañan y me gusta su compañía. No escondo tristeza, ni en mi vida, ni en mi alma ni en mis recuerdos. No se puede buscar tristeza en mis palabras, ni abandono, ni añoranza de lo que no pudo ser. Es solo la necesidad de llenar mi memoria no solo de acciones, también de emociones. Vivencias del cuerpo y vivencias del alma; el problema es que ella, el alma, al llevar tantos silencios encarcelada en mi cuerpo, ve la vida de una forma más gris, como los anocheceres que me invitan a pasear por las solitarias y oscuras aceras de cualquier lugar. Las piernas me piden descanso, pero la edad y la niebla que poco a poco va inundando de tibieza el paisaje me aconsejan seguir andando. A veces me pregunto. Mis seres queridos llenan mi vida de motivos y la llenan con tal intensidad que a veces me da miedo no tener suficiente cavidad en mi alma para alojarlos. Pero la edad me va acercando lentamente a mi final, a la muerte, a mi verdadero horizonte y, quedándome parado en medio de la tibieza del amarillo imperante me pregunto: Al morir, moriré yo solo; todos ellos quedarán aquí recorriendo sus inexorables caminos hacia sus horizontes, entonces… ¿Si hay algo más he de enfrentarme a ese algo en solitario? ¿Con qué bagaje? ¿Con qué podré justificar mis acciones? ¿Qué razones se pueden dar cuando no nos acompañan esos seres queridos que las apoyarían y les darían solidez a las preguntas?
He buscado la soledad toda mi vida como soporte seguro para mi estabilidad emocional y, ahora, cuando la muerte me la da gratuitamente… ¿Ahora me voy a preocupar de hacer el viaje solo? ¡¡¡Que absurdo!!! Seguiré paseando hacia el café de la esquina anónima. ¿Me acompañas? Prometo no pensar mas.

martes, 10 de noviembre de 2009

Referencias de escritores


Porque necesito saber qué es

¿Qué referencias podría dar yo de mi admirado amigo Febade?¿Febade, me preguntáis? Sí, os contesto. Febade Simón Svidrigáilov. Le conocí leyendo, y leyendo le admiré. Ahora ya, después de tantas lecturas le tengo un gran aprecio y cariño, pero… aún no logré descifrar la incógnita que me ata a la duda. ¿Qué es en realidad? A veces pienso que es un buen escritor, pero cuando entro en su blog y le leo: ¿Cómo se produce un sentimiento? O ¿Conformismo? Pienso: “He aquí a un psicólogo con piel de aprendiz de brujo. Otras, leyendo: El nombre secreto de Dios o Jerusalén; más, Isis... se me vienen abajo mis esquemas y surge de nuevo mi pregunta: ¿Qué es Febade? ¿Será un teólogo? Pero su juventud me desconcierta. Ya estoy a punto de contestarme esa duda cuando vuelvo a su blog y leo: Virginia Woolf, Filosofía Nietzsche o Unamuno, me quedo unos segundos con la mirada fija en el infinito y exclamo satisfecho: ¡No, pobre Incongruente, es filósofo!
¡Es filósofo sí, y lo proclamo a los seis vientos!
No sé, siguen las dudas recorriendo mis venas, montadas sobre los glóbulos blancos de mi sangre. Algunos se acercan a mi centro neurálgico y contemplando la deplorable visión de las dos únicas neuronas que aún pueden ser así llamadas, las organizan, las hacen pensar y el resultado os lo escribo.
Por favor, no intentéis entender lo que antes he escrito; sencillamente id a su blog, leedle y disfrutad de su lectura. Os surgirán dudas, como a mí, pero puede que él mismo, en algún artículo posterior os las aclare.
Aquí os pongo su link del blog, conocido en la blogosfera como
AL ENCUENTRO DEL ESCRITOR: http://febade.blogspot.com/

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Referencias de escritores


Por derecho propio


Hoy leí un artículo de una amiga, virtual solamente, que qué más quisiera yo tener el honor y el privilegio de ser su amigo en persona, donde pretende explicar a sus lectores de donde proviene el exotismo de su rostro y la belleza de su literatura. Nos habla de haber nacido y vivido entre dos aguas. Os recomiendo que lo leáis; es más, os recomiendo que la leáis toda ella, pues, aparte de sus artículos en el blog, también sus libros incitan a la lectura. La podéis conocer en este link:
http://blancamiosiysumundo.blogspot.com/
¿Por qué esta referencia en mi blog? Porque lo merece, porque creo tiene una forma de escribir que atrapa al lector, le lava el cerebro y luego juega con él, en el buen sentido se entiende. Porque tiene facilidad de palabra, porque enlaza sus ideas con hilos invisibles y como a una marioneta, va moviendo al lector, haciéndole reír, llorar, pensar. Sí, así mueve su pluma, con la destreza con la que la brisa mueve las hojas de los árboles en los otoños eternos de mi tierra.
No nos conocemos, no creáis, solo nos leemos; buenooo, yo la leo a ella y ella me lo agradece. Eso sí, cuando su agradecimiento es con una mirada de esos ojos semicerrados para ver entre dos aguas, yo me estremezco de ilusión y sueño con su amistad, pero cuando su agradecimiento, como a otros amigos suyos que lo merecen, son con palabras escritas, como a su amiga Arlette, o a su “desconocido” amigo Alberto Vazquez Figueroa, entonces yo me imagino levitando sobre los mortales, mirando hacia el infinito y pensando “¿hay algo más grande, quizás?”, luego me duermo lentamente en los brazos de la vanidad.
Sí, así es y así escribe Blanca. Leedla, me lo agradeceréis siempre.

jueves, 29 de octubre de 2009

EL CRISTAL AZUL CON QUE SE MIRA


EL CRISTAL CON QUE SE MIRA II

Hoy me acerqué al azul, intenso, bordeado en blanco sinuoso, espumoso y fresco. Descalcé mis blancos pies y caminé por el oro, húmedo aun por el temeroso mar que, no queriendo ser hollado, se retira majestuoso en suave bajamar. Y dejándome pasear por sus siempre sumergidos dominios, me acerqué a aquellas rocas, al pié del acantilado, donde un día muy lejano orgullosas atalayas fueron de otros ojos y otros vientos y sobre ellas me posé.

Contemplé el horizonte en pleno porque, lo grandioso del mar es que, entre su luz y su color, su forma de copiar el cielo, forman el horizonte eterno, sin comienzo, sin final. Al runruneo de su voz hablando con su amada tierra, al aroma de su olor, envidia de hombres y dioses, me dejé llevar por el momento y, como en un sueño, sobrevolé el color, el olor, el runruneo, hasta perder la noción del tiempo.

No sé si estuve allá, en el horizonte eterno, o no me moví de la roca donde descansé mi cuerpo, solo sé que disfruté del mar, de la vida, de los sueños que te nacen en la mente cuando tanto espacio abierto, tanto infinito ante ti, hacen que tu mente se abra, te desprendas de tu cuerpo y, levitando en el espacio, olvides tu vida, tus cuitas, tus penas y desaciertos.

Se va desvaneciendo el paisaje; ya las primeras luces, aun tímidas, se van encendiendo en el cielo. El azul que se oscurece, el oro se vuelve ocre, resaltando el blanco más y, lentamente, con la suave brisa trayéndome mar, se van perdiendo mis sueños; quizás se lo lleven las olas a otro lugar, a otras orillas donde aun vive la luz, buscando otras mentes donde volver a soñar.

Se va posando la noche, sobre la tierra, sobre el mar, sobre mi cuerpo silente que, no teniendo que soñar, vuelve sobre el dorado camino hacia la realidad.

Hoy miré con el cristal azul.

sábado, 24 de octubre de 2009



El Libro de los Proverbios
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,
Y no desprecies la dirección de tu madre;
Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,
Y collares a tu cuello.
…………………
La sabiduría clama en las calles,
Alza su voz en las plazas;
Clama en los principales lugares de reunión;
En las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones.
¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza,
Y los burladores desearán el burlar,
Y los insensatos aborrecerán la ciencia?
Y los insensatos aprobaron la Ley; y muchas chicas, como Belén, se dejaron llevar.
--¿Sabes, Luisa? Mañana cumplo los diez y seis. Mis padres se han ido este “finde” al apartamento y me han dejado sola.
--¿Vas a dar una fiestecita en casa? –y Luisa se quedó mirando muy seria a su amiga –No puedo entenderte, Belén. Yo, en tu situación, no tendría ganas de fiesta. ¿Has hablado con tus padres?
--¡Por favor, Luisa, déjame en paz! He tomado mi decisión y no voy a cambiarla por mucho que me digas. Tampoco tengo que hablar con mis padres. Ya sabes qué opino de ellos.
Caminaban de vuelta a sus casas. Luisa miraba de soslayo a su íntima amiga, mientras esta, una chica bastante atractiva que, nada más salir del colegio, su falda menguaba casi hasta la mitad de sus muslos, iba mirando a todos los chicos que se cruzaban a su paso.
-¡Bel, espera! –al grito, ambas se volvieron a esperar a Toni que salía de las últimas del colegio. Al llegar a su altura les preguntó --¿Dónde vais con tanta prisa?
-A mi casa, que tengo que preparar la fiesta de esta tarde –dijo Belén y, volviéndose, comenzó a andar de nuevo –si salieses del cole como todas, no tendrías que correr luego.
-Es que estaba hablando con la Seño de Historia. El Lunes tenemos que entregarle los trabajos para la calificación de este trimestre.
--¡Hija! ¿Tú no piensas en otra cosa que no sea estudiar?
--Ja, ja, aquí me quedo. ¿Me invitas, verdad? –y sin esperar respuesta entró en el portal.
-Belén, no seas así; ella no tiene ni tu cara ni tu cuerpo.
-Pues mi cara no, pero mi cuerpo ya no está para muchos desnudos; pero eso lo voy a arreglar la próxima semana.
-¡Por favor, Belén, hablas del tema como si eso fuera algo normal! ¿Estás segura de lo que vas a hacer?
--¡No empieces de nuevo, Luisa; ya lo hemos hablado; no voy a cambiar de idea!
-Pero… es que ya estás de tres meses y medio y según dicen…
-No me importa lo que digan, la que está embarazada soy yo y no me voy a desgraciar el resto de mi vida por culpa del fallo de una maldita goma. Y no hablemos más, no quiero que llegue a oídos de mis padres.
-¡Claro, como tus padres te dan todo el dinero que quieres, no necesitas decírselo para abortar!
-Si no lo tuviese yo, se lo pediría a Joca; al fin y al cabo es el culpable –y aceleró el paso.
…………………
Terminó la Semana Santa y de nuevo el Colegio. Las tres amigas se reunieron un poco antes de llegar a las puertas del Colegio.
--Por el color que traes en la cara está claro que te has ido a la playa –le comentaba Toni a Luisa, mientras Belén, algo apagada, miraba sin ver.
--Belén, te he echado de menos. ¿Te fuiste por fin con tus padres? –le reclamó la atención Luisa.
--¿Con mis padres? No, no, al final no me fui con ellos. Decidí ir a Valencia a ver a mi prima Ro.
-¡Ah! Nada sabía. ¿Qué tal lo has pasado?
-Bien, pero ahora no tengo ganas de hablar de eso. Vamos para clase y luego hablamos –y sin esperar a sus amigas, salió andando hacia el colegio.
Luisa no dejó de observar a Belén. Algo había en ella que no le gustaba, pero conociéndola bien, sabía que tendría que esperar a que Belén le quisiera contar sus problemas.
Y pasaron los días sin novedades, pero Luisa cada vez veía a Belén mas alejada y triste, hasta que aquella tarde de viernes, al salir de su casa para ir de compras, la encontró esperándola.
--Belén, ¿qué haces aquí?
--Nada. Estaba… --y sin terminar de hablar, se puso a caminar
--¿Me acompañas de tiendas? Tengo que comprarme un traje para la boda…
--¿Y tienes que hacerlo esta tarde? Entonces me voy, no tengo ganas de ir de tiendas.
--¡Espera, mujer! Vamos donde tú quieras. ¿Te apetece ir al cine?
--No sé lo que me apetece; solo quiero andar, no quiero pensar, ni estudiar, ni nada. Estoy harta de todo esto… --y sus lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Luisa, al ver el estado de su amiga, se acercó a ella y cogiéndola por el brazo, la empujó hacia un pequeño parque. Se sentaron en el suelo, junto a un gran árbol.
Fueron unos minutos de silencio, donde solo se oyó el silencioso llanto de Belén.
--¡Esa maldita doctora me enseñó el feto! –gritó de pronto Belén y, llorando de nuevo, se apoyó en el hombro de su amiga --¿Por qué tuvo que hacerlo? ¡La odio, la odio tanto que por las noches sueño con matarla!
De nuevo el silencio entre las amigas, mientras abrazada a Luisa, Belén se tranquilizaba. Luisa, en absoluto silencio, con sus ojos anegados de lágrimas, intentando evitar que su amiga no notara su tristeza, le acariciaba el pelo, mientras esperaba pacientemente un nuevo arranque de Belén.
--¡Pero si solo tenía tres meses, Luisa, solo tres meses y ya tenía piernecitas y manitas! Era como… un pequeño… muñeco… -- su llanto no la dejó terminar.
Tres largas horas de confidencias en las que Luisa lloró toda la verdad de su amiga y tomó conciencia del tremendo arrepentimiento de esta. Nada se podía hacer ya, solo afrontar los hechos, pero… ¿Quién podía convencer ahora a Belén?
Ya anocheciendo, salieron en dirección a sus casas. Por primera vez, Luisa entendió que debía romper su silencio.
--¿Lo saben tus padres, Belén?
--No, solo tú. A ellos no se lo podría decir nunca, ya sabes como son.
--En ese caso, yo creo que deberías hablar con alguien que te pueda ayudar. Yo no sé ni qué decirte.
--¿Quién me puede ayudar en esto? ¿Por qué no me avisaron de lo que luego se siente? Ya no tiene vuelta atrás y yo solo quiero morirme. No duermo desde entonces, ni tengo ganas de comer, ni de hablar. Siento vergüenza de mí misma y cuando voy al baño, tengo que apagar la luz para no verme la cara. ¡Luisa, yo ya solo quiero morirme! –y de nuevo su llanto rompió el equilibrio. Luisa la abrazó con fuerza, llorando con ella la tristeza de su amiga.
--Vamos a esperar unos días y entonces pensamos qué hacer. Intenta dormir, aunque tengas que tomarte algún calmante, debes relajarte. Finalmente, Luisa dejó a su amiga en la puerta de su casa.
Al entrar en casa, Belén encontró a sus padres, junto a unos amigos, en el salón.
--Hola hija. Ven a saludar a Ana y Germán. Belén entró con desgana y saludó a los amigos de sus padres.
--Mira, hija, esta foto es del día que naciste –y le enseñó un álbum con fotografías antiguas.
--Belén –intervino Ana, la gran amiga de su madre --¿Tú sabías que cuando tú ibas a nacer el médico le dijo a tu madre que si te tenía posiblemente muriese en el quirófano? Al oír aquellas palabras, Belén se quedó petrificada mirando a su madre; luego, sin decir una palabra, salió corriendo y se encerró en su cuarto. La madre pidió perdón a sus amigos y fue a la habitación de su hija.
--Belén, abre, por favor –Pero solo le contestó el silencio. Insistió la madre hasta que definitivamente también acudió el padre. Al ver que Belén no abría, golpeó con fuerza la puerta, que rompiéndose la cerradura, se abrió.
Solo les recibió una habitación a oscura, en silencio y totalmente deshabitada. La ventana de la habitación de aquel sexto piso estaba abierta y, a los pocos segundos un grito de horror rompió el silencio de aquel anochecer.

jueves, 15 de octubre de 2009

Sueños



Dado el otoño que nos acompaña, hoy quise pasear junto a mi querido océano y, sin pensarlo mucho, hacerlo me cansa, me puse en camino.
Y, aquí estoy, con él; mirándonos como dos enamorados, aunque siendo yo del sexo masculino y él hermafrodita… Lo digo porque unos le dicen el mar y otros la mar. Yo prefiero llamarle la mar, por mi debilidad por el sexo femenino. Pues, como decía, disfrutando cada cual de su sexo, la relación pudiera parecer dudosa. No os preocupéis por mí, en cuestiones de sexo, siempre he tendido hacia el opuesto al mío, como entiendo que debe ser, por lo que nuestra admiración ¿mutua? (el ego me presiona el cerebro), es puro platonismo.
Camino junto a él y, aunque ando descalzo, evito el contacto de sus aguas, pues es temprano y aún el sol no las ha calentado suficiente. La playa es larga, enormemente larga y, esa inmensidad acompaña a la de mi querida mar, haciéndola más íntima. Pero no vine a contemplarlo, sino a contarle mis cuitas, mis experiencias que, últimamente he tenido algunas interesantes.
Sí. Hace algunos meses, quizás influido por mi desbordante ego, o por esa necesidad que casi todos tenemos de creer que llevamos algo dentro que debemos compartir con los demás, envié, inocente de mí, dos cuentos de los muchos que la vida me permitió escribir, a dos premios literarios diferentes. ¿Nombres? No es importante, lo que sí es importante es saber que ambos eran certámenes literarios específicamente para cuentos. Y, yo, en esa inocencia que caracteriza a todos los novatos, pero que negamos hasta la muerte poseer, pensé que quizás un jurado experto en estas artes, apreciaría en lo que se “merecen” mis cuentos, y los envié.
Ambos, educadamente me enviaron su acuse de recibo y, creedme, aquel detalle no me pareció lo normal, sino un signo evidente de la calidad literaria de los envíos recibidos, MIS CUENTOS. Je, je, inocencia perdida.
Hace algunos días recibí un correo electrónico. En él, alguien del certamen me decía que habiendo leído el jurado mi “extraordinario” cuento, cuya maravillosa y fácil narrativa les había cautivado y había elevado aún más la calidad del certamen, no había podido ser seleccionado porque el tema no se ajustaba a la idea que ellos tenían del Premio a conceder.
¿Me hundí moralmente? En absoluto. Mi ego es de una voluntad de hierro; no, mejor, de acero al carbono y, apoyándome en esa maravillosa narrativa de la que tomaron “debida cuenta”, me dije: “está claro, amigo, que no supiste leer las condiciones del Certamen. La próxima vez lee con mayor detenimiento porque te llevarás el premio de corrido”. Ya veis para lo que sirve el ego, tan denostado por tantos humildes escritores y filósofos.
En fin, aún me quedaba el segundo premio que, para vuestro conocimiento, era mejor que el primero. Y esperé.
Ayer me llegó un correo. Del Certamen, sí. ¿De quien iba a ser? Y de nuevo comenzaba la carta alabando la calidad literaria que “caracterizaba” toda mi obra: Pero, en este segundo caso, no quedó solo en ello, sino que añadieron, como corresponde a un cuento escrito por una “pluma tan elegante y de extraordinaria narrativa”: Le ponemos en conocimiento de que su cuento, aún no habiendo sido seleccionado por nuestro jurado como finalista del Tercer Certamen…, queda en espera de ser incluido en una selección para ser publicada por la editorial seleccionada por el Certamen”
¡¡¡Ah, gloria a los consagrados!!! ¿Qué importancia tiene un premio si al fin voy a ser editado? Y, con toda la humildad que me caracteriza, lo puse en conocimiento de familiares, amigos y enemigos, público en general. ¡No, no crean ustedes que mi soberbia, mi ego, mi prepotente engreimiento me incitaron a hacer eso, sino mi deseo y cariño para que todos ellos pudieran tener la oportunidad de conseguir su libro de la primera edición. Las sucesivas ediciones parece que son… eso, segundas partes.
Pasaron los días y, ante el silencio que sucedió a lo acontecido, y extrañado por ello, me puse en contacto con la organización del premio.
--Señorita, es que yo recibí de ustedes un correo en el que me decían…
- Lo sé, señor, pero ese correo es el que acostumbramos a mandar a todos los autores de las obras que no han sido seleccionadas…
Aún duró algunas palabras más la conversación telefónica. …Que si el año próximo. …Que si la convocatoria saldrá públicamente…
Pues, ni aún así mi ego se dio por vencido. Para nada. Tan entero ha quedado que ayer mismo comencé a escribir el cuento número veinte y seis de esa colección que algún día será llamada la obra maestra del mejor escritor español de los siglos veinte y veinte y uno.
-Ya ves, amigo mar. ¿Creerán estos pobres jurados de premios menores que van a poder conmigo? Pues para que tú solo lo sepas, buen amigo, el año que viene me presento al premio Planeta con una novela que marcará época en la Historia de la Literatura Universal. ¡Ya, ya verás la que organizo!
Y seguí mi paseo, hinchando el pecho de satisfacción porque, cuando se vale, ya se encarga el ego de cada cual en mantenernos informado.

martes, 6 de octubre de 2009

SU DESVAN

LA SOMBRA


Horribles gritos de dolor retumban en el ya atormentado cerebro de Neo, mientras con trabajosa lentitud recupera la verticalidad. Golpe contundente contra la abierta puerta de cristal del edificio de Prensa. Llevándose una mano a la rodilla y otra a la frente, intentando extraer el dolor del fuerte golpe recibido, prosigue su alocada carrera. Calle arriba, sin elección posible, la negra sombra que se abate sobre la ciudad no le da otra opción.

Neo para un instante al doblar una esquina para recuperar algo de aliento. Vuelve la cabeza y comprueba como la negra y terrorífica sombra sigue avanzando, abarcándolo todo en su mortífero abrazo. Al respirar profundamente oye de nuevo los gritos de dolor y sufrimiento de aquellos que quedaron bajo su opaco manto.

¿Qué hacer? ¿Dónde ocultarse? ¿Cómo huir de tan espantosa realidad? Preguntas que martillean su cerebro mientras con la mirada busca una inexistente solución. No le preocupa la muerte que se avecina, sino el dolor que la acompaña. Sin capacidad para pensar, sigue su absurda carrera hacia la nada, queriéndose alejar de la oscuridad que le persigue.

Al pasar junto al edificio donde vive, mira hacia su piso queriendo avisar con la mirada a su familia de la cercanía del dolor y, en ese instante, aparece ante sus ojos la imagen de la puerta del trastero, en el sótano del edificio; su desván, como él lo ha llamado desde pequeño. Se detiene de nuevo un instante y, sin mirar atrás, se toca el bolsillo, para comprobar que lleva encima las llaves de casa. No lo piensa, toma aire y sale corriendo en dirección al edificio.

¡Grita desesperado al tener que detenerse para abrir puertas! Sus piernas tiemblan de pánico y cansancio y debe apoyarse en la pared para mantener el equilibrio. Nada le responde, ni manos, ni piernas y su respiración, a medida que la puerta se resiste, se hace más dificultosa.

Se vuelve hacia la sombra gritándole su culpa al quitarle el oxígeno que necesita para respirar. Finalmente la puerta se abre y, como una fiera rabiosa, se lanza escaleras abajo. En su segundo salto, la pierna le falla y cae con todo su cuerpo en la meseta de la escalera. Su rodilla golpea la pared y se oye un crujido seguido de un agudísimo dolor en la articulación. Nada le detiene, llorando de desesperación, sigue pasillo adelante hasta llegar a la puerta de su desván. A cada paso, una aguja se le clava en la rodilla, llegándole el dolor hasta el mismo cerebro. Tras muchos intentos, consigue que la llave gire en la cerradura, al mismo tiempo que al fondo del pasillo comienza a oírse el mismo terrorífico zumbido que acompaña a la sombra. Abre la puerta y la cierra tras de sí, colocando contra ella todo lo que sus manos alcanzan a encontrar en el “desván”. A tientas busca telas y plásticos que sabe que están en los estantes y cubre todos los resquicios de la puerta; dolorido y cansado, se sienta en el suelo, abrazando su rodilla con ambas manos.

De pronto, recuerda que en una ocasión bajó una vela al “desván”. La busca al tacto y una vez que la encuentra, la enciende. Mira a su alrededor. Todo es desorden y quietud; la fija en el suelo, a su lado y se queda dormido.

La vela, sin llegar a consumirse, se apaga lentamente…

martes, 29 de septiembre de 2009

Alejandro Magno



ESKANDAR E MAQDUNI


“Me leo escrito en la historia y unas veces río, otras lloro, las más la sorpresa me abruma, pero nunca me invade la indiferencia.”

“¡Alejandro sí, tercero Argéadas, rey de Macedonia, por heredad directa de Filipo y aun en contra de su voluntad, pero eso la historia lo oculta, o quizás lo desconoce; mejor, inmacular la cuna me engrandece aun mas.”

“Hablan de mis maestros como posibles forjadores de mi personalidad. ¡Historiadores ciegos, mirar sin saber que ven!. Leónidas I El Tétrico, de lamentables recuerdos. Lisímaco o el buen Aquiles; este no estuvo mal, aunque para mis aspiraciones militares en poco me pudo ayudar. No fue así con Aristóteles, sabio donde los haya, frío e inteligente, savia de la que absorber conocimientos y fuerzas que luego me dieron poder. Si, un buen maestro, pero el único que hizo nido en el fondo de mi ser fue el mas denostado, despreciado por las plumas de los que creen entender; ¡sí, ella, una princesa, épira entre macedonios, Olimpia, mi madre, una mujer!. De ella recibí belleza, inteligencia y saber, la tierra fuerte y fructífera que los otros, los maestros, cultivaron buscando los frutos que me dieron el carácter, el poder.”

“También escriben de mis debilidades, sexuales y ególatras; ¡cuanta estupidez!. El bueno de Efestión, fiel donde jamás lo vierais, valiente, ágil y cruel; frío como su espada y amigo hasta la muerte. Homosexual me definen algunos, ambivalente los más y los menos heterosexual. Yo no puedo entender que personas tan estudiosas comentan error tan cruel. Olvidan la Macedonia en la que nací, costumbres, ambientes y, sobre todo, olvidan que yo era el Rey, el General al mando, el Poder. Y como tal, no porque yo pensara que era superior a ellos, sino porque en un ejército de hombres, conviviendo siempre entre hombres, largas campañas aislados, el Poder no solo estaba por encima del ejército, tenía que demostrarlo y así tuve que hacerlo. ¿El sexo? Ja, ja; meses sin pensar en él. Era un simple complemento a una dura batalla, a un extensa jornada. ¡El sexo, qué estupidez! Preguntad a Eumenes, el me supo entender””

“¿Y la soberbia? Es cierto que nací bello, alto y fuerte como un dios pero, de ahí a pensarlo… ¡Estúpidos historiadores otra vez, como siempre, mirando sin ver!. ¿Quién, en aquellas épocas, sometiendo las insurrecciones de Tracia, Tesalia, Tebas, Atenas, en fin, toda la Grecia, conquistando la Gran Persia, la fenicia, Tiro y al fin Egipto, se podría resistir a convertirse en dios ante los mundanos ojos de vencedores y vencidos?. Los unos, los vencedores, porque necesitaban ver en mi algo divino, algo superior a lo humano; en ello basaba mi fuerza, mi poder. Los otros, los ya vencidos, los que otros conquistadores mataban o menospreciaban, yo los unía a mis fuerzas haciéndome cada vez mayor, mas temido, mas temible. ¿De qué vale un hombre vencido y ultrajado? Pero si lo enalteces dándole confianza y poder, siempre será tu escudero, tu aliado; siempre te verá como a un ser superior y, esa superioridad yo tenía que demostrarla. ¿Siendo hijo de un dios. Amón Ra, por qué no?”

“Pero no todo fueron prebendas, ni alegrías, ni festejos; también tuve que llorar y pasar amargos momentos de duda y debilidad. Nadie como yo sabe el dolor de tener que matar, buscando el valor en el vino, al mejor amigo que tuve, mi buen Negro, Clito que jamás me falló. Pero allá en Persia, al aplicar la ley proskynesis, él no lo supo entender y un rey nunca permitirá que uno de sus súbditos, por muy amigo que fuere, le faltase al respeto delante de los demás. Tuve que hacerlo y lo hice, ante todos, para demostrar al imperio que por encima de la amistad, del amor, de los sentimientos, está y estará el poder.”

“Ya veis que injusta es la historia haciendo de mi una leyenda cuando solo fui un hombre que luchó por un sueño, hacer un único imperio de mil ciudades estado que nunca llegarían a ser”

viernes, 25 de septiembre de 2009

LLORÉ MUJER



LLORÉ MUJER



Lloré hasta sentir angustia.

Lloré hasta la desesperación.

Lloré hasta quedar exhausto,

Dormido sobre mi dolor

Y sentí como mi alma,

arrastrada por el río de mis lágrimas

sobre mis mejillas se secó.

Pero ya no siento dolor.

¿Y ahora me pides perdón?

¿Ahora que solo siento con la razón?

El perdón va en el sentimiento

En el mismo que va el amor

Y el amor es cosa del alma

Esa que una vez se secó

Resbalando abandonada

Por la piel de mi tristeza

Ya solo siento con la razón

Mujer, dame razones

Para yo devolverte perdón.

martes, 5 de mayo de 2009

EL ESPEJO SONRIENTE


(Por motivos ajenos a mi voluntad, mi ordenador me abandonó por otro, durante estos largos días no he podido entrar y mantener mi querido blog; espero que mis amigos no me hayan abandonado)


Diana dio un gran salto hacia atrás horrorizada, separándose del espejo. Al caer sentada sobre el suelo, de nuevo miró y se vio reflejada en él, en una ridícula postura que, desde su perspectiva, aun lo parecía más. Cerró sus piernas y enderezó su cuerpo mientras miraba su reflejo en el espejo. Todo parecía normal y eso la tranquilizó. De nuevo se puso en pie y lentamente, con enorme precaución, se acercó de nuevo a aquella burlona superficie reflectante pero, al fijarse en su rostro, comprobó que sonreía. De nuevo saltó hacia atrás, perdiendo momentáneamente de vista el reflejo de su cuerpo, pero al quedar quieta de nuevo, aquella figura que el espejo le devolvía seguía sonriendo, mientras que ella era consciente de la seriedad y preocupación que podía transmitir su rostro.

Era casi la hora de cenar y lentamente, sin acercarse al espejo y sin perderlo de vista, como hipnotizada ante lo que estaba ocurriendo, se acercó a la puerta; quitó el seguro y, sin pensar en nada más, salió de la habitación como alma que lleva el diablo bajando las escaleras de tres en tres.

-¡Pero, hija! ¿A qué viene tanta prisa? –jadeando por el esfuerzo, Diana se sentó junto a su madre en la cocina.

-Mamá, es que me ha pasado algo muy raro- la madre la miró sonriendo y le cogió la mano temblorosa –estaba en mi habitación, probándome estos pantalones cuando me di cuenta de que al mirarme en el espejo, mi reflejo no hacía los mismos movimientos que yo. ¡No, no te rías mamá, lo que te digo es cierto!

-Está bien hija, te creo, pero permíteme que me sorprenda. Nunca he conocido un espejo “rebelde” -le cortó la madre algo irónica para tranquilizarla -¿quieres que subamos juntas y comprobemos los poderes mágicos de tu espejo?

-¡Mamá! -gritó enfadada Diana -¡no sé para qué te cuento nada, pero lo que sí te digo es que yo no duermo en esa habitación!- y se asentó en la silla con un gesto de rebeldía. La madre, al verla, se levantó dirigiéndose a la puerta de la cocina

-De acuerdo, iré yo sola a comprobar que pasa con tu dichoso espejo -y salió en dirección a la escalera. El grito de ¡¡¡mamáaa!!! que salió de la boca de la hija de trece años, atravesó precipitadamente los tímpanos de la madre y recorrió la vivienda entera antes de desvanecerse al traspasar la puerta del desván. Pero no se fue solo, hasta la madre lo acompañó la autora que, mientras que el grito siguió su recorrido, se quedó abrazada a una de sus piernas como un náufrago se agarra a la tabla de salvación.

Y juntas llegaron a la habitación; tan unidas como una sola madre y ante el espejo aparecieron sus figuras. La madre, viendo el miedo que realmente su hija estaba pasando, comprobó que todos sus movimientos eran perfectamente reflejados por el espejo. Luego lo observó por detrás, lo hizo girar verticalmente hasta ya no saber que más hacer para convencer a su hija que allí nada extraño había.

Diana se fue soltando lentamente de la pierna de su madre y finalmente, con un gran esfuerzo de voluntad, se puso en jarras delante del espejo.

-¿Qué pasa. Es que delante de mi madre no vas a reírte de mÍ? -Le conminó duramente al comprobar el ridículo que estaba haciendo ante su madre -¡Ahora no se atreve porque estás tú, pero te prometo que antes pasó algo raro, mamá.

-A veces, hija, ocurre que creemos ver cosas que solo son producto de nuestras imaginaciones. ¿Habéis estado hoy hablando en el Colegio de temas extraños, o has leído algún libro…

-¡Si! -le interrumpió la hija –hoy nos han estado contando la historia de un fantasma metido en un espejo… -la carcajada que salió de la boca de Diana demostró a su madre que el problema estaba resuelto. Sonriendo se dirigió a la puerta

-Cariño, baja en diez minutos que ya estará la cena preparada y tienes que ponerme la mesa.

-Sí, mamá, termino de probarme el pantalón y bajo a ayudarte -desinhibida por completo del mal trago pasado, Diana siguió probándose la ropa. Se alejaba, se acercaba, mirada por la derecha, por la izquierda; por supuesto su mirada absolutamente fija en su nuevo pantalón y las arruguitas que pudieran formarse en él al cambiar de postura. Finalmente, convencida de que aquella prenda le quedaba como un guante, se alejó de nuevo del espejo y se miró. El reflejo de su cara seguía mostrando una sonrisa extraña, que ella no reconoció y, culpando del efecto a su imaginación, se fue acercando al espejo provocadoramente. Llegó hasta él y pasando sus dedos por la suave superficie del espejo, se dio la vuelta para quitarse el pantalón y bajar a cenar.

Fue en ese instante cuando el reflejo de su mano derecha, saliendo del espejo la agarró por el cuello en un abrazo mortal.

Un grito de desesperación y terror salió de su garganta, mientras que en toda la casa se oyó una inhumana y terrorífica carcajada. Al oírla la madre en la cocina, que en ese momento tenía la sartén en sus manos con el aceite hirviendo para freír unas patatas, se le volcó encima, cayendo parte sobre el fuego que en segundos produjo una llamarada enorme.
-Es curioso -comentó el Jefe de bomberos –que esta casa haya ardido tres veces en diez años y hayan muerto todos sus habitantes –muy curioso. -Y se dio la vuelta después de comprobar que el fuego había sido totalmente extinguido.

martes, 21 de abril de 2009

DIALOGOS

Intervención de Incongruente

Ante la pasividad vuestra, me veo en la necesidad de abrir nuevos frentes de diálogo.
En la apertura de estos diálogos, quise discernir, diferenciar o separar tres temas, entre otras muchas cosas porque cada uno de ellos creo que tiene entidad propia como para mantener un largo y discutido diálogo entre nosotros; estos eran, por orden “sucesorio”, el Hombre, el Universo y, finalmente Dios.
Pero observo que no somos capaces de separar estos tres conceptos, por ello, de nuevo intentaré centrar el tema en el Hombre, o Ser Humano, como mejor os parezca.
Ya hemos comentado las propiedades que debe tener la vida para que el portador de la misma pueda ser catalogado por nosotros como Ser Humano: Tener una parte física, otra anímica y, algo más. En este algo más es donde empiezan nuestras divergencias; inteligencia, pensamiento, memoria, imaginación, alma…, no sé cuantas otras cualidades pudieran ser pero, lo que sí sé, y creo que estáis de acuerdo, es que hay un “algo” que lo hace diferente.
Bien, mi opinión es que esa diferencia está en que el Ser Humano es el único portador de vida que tiene la facultad de “pensar”. ¿Por qué utilizo este verbo? Sencillamente, porque es el único que aglutina una serie de virtudes solo propias del Ser Humano: Imaginar, discurrir, idear…
La inteligencia está claro que es potestad de cualquier ser vivo, así como la memoria, ya sea porque es heredad genética o por que van vinculadas al hecho de vivir. Siempre utilizo el mismo ejemplo: Si pongo mi mente en el mismo instante en el que aparece sobre la tierra el primer ciervo y el primer león, está claro que solo hay dos posibilidades, que el león se lo coma y el ciervo desaparezca o que no se lo coma y el león se muera y desaparezca igualmente. Pero observamos irónicamente nuestro mundo y ¡oh, maravilla! Existen ambos al mismo tiempo. ¿Cómo fue posible tal milagro? Yo creo saberlo, pero me gustaría que vosotros le deis vueltas a la cabeza para discurrir qué ocurrió.
Lo que sí está claro es que ocurriese lo que ocurriese, el hecho comprobado de que ambos cohabiten y el uno intente alimentarse del otro y este intente evitarlo es porque en ambos hay inteligencia que les induce a mantener la especie, uno cazando, otro huyendo. ¿Quién les enseñó esto? ¿Quién les enseñó la “necesidad” de intentar conservar la especie? Cambio la pregunta: ¿Qué les enseñó estas reacciones? Está claro que en el origen no pudo ser algo genético, pues sus genes no eran heredados. A partir de poder transmitir sus experiencias (transmisión genética porque ni hablan ni escriben) las sucesivas generaciones lo tuvieron más fácil.
De nuevo dejo sobre el tablero algunas situaciones confusas y necesarias de aclarar para consolidar nuestros respectivos axiomas de partida en los diálogos. Seguiremos con el Ser Humano, en el que todo esto se complejifica bastante con esa nuestra maldita capacidad de PENSAR.

viernes, 17 de abril de 2009

DIALOGOS

Contestación a Morgan
“Yo creo mi querido amigo, que un día el hombre será su propio Dios, tal vez en un futuro no muy lejano” No me cabe la menor duda, Morgan, pero no es ese el problema, pues lo que lleguemos a ser dependerá siempre de nosotros mismos; el problema es ¿por qué, como y desde cuando estamos aquí y tenemos esa capacidad de poder llegar a ser nuestros propios dioses?
Somos materia, todos de acuerdo, y algo más, según febade, pero en ese todos de acuerdo estamos aseverando algo muy importante: SOMOS. Pero no siempre hemos sido, hubo alguna vez que aun no éramos y ese es el momento que me interesa, pues lo que lleguemos a ser, será si antes hemos comprendido por qué SOMOS desde un determinado momento y podamos definir ese MOMENTO y qué ocurrió para que ese MOMENTO fuese posible. Si ocurrió por simple aleatoriedad de la evolución, al igual que FUIMOS, podremos dejar de ser, por la misma ley de aleatoriedad evolutiva y no creo que lo vayamos a permitir. Si así no ocurriese, entonces nuestra incansable sed de conocimiento nos llevará de la mano hasta saber por qué fuimos.
No sé si se me entiende con tanto verbo ser, pero no sé explicarlo mejor. Aun así, intentaré seguir dialogando con quienes aun no se hayan bloqueado.

lunes, 6 de abril de 2009

DIALOGOS

A Blanca Miosi
Cuando en mi contestación a DGP hablé de que el hombre había sido capaz de “inventar” a Dios, está claro que en ningún caso me refería a las representaciones físicas de ese Dios. Recuerda que, aun si consideras que el Antiguo Testamento no fue dictado por el mismo Dios, si no que fue escrito por hombres, hay un pasaje del mismo, creo que en el Libro del Exodo, versículo 20 dice: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás;” lo que te demuestra la enorme inteligencia de aquel que lo escribió, tanto si fue el mismo Dios, como si fue el propio Moisés, lo cierto es que los cristianos hemos olvidado absolutamente ese mandato y nos “hacemos” nuestros dioses a nuestra imagen, pero es un error humano. Piensa que detrás de aquellas palabras, había un aviso muy importante, impedir a toda costa un pueblo adorador de iconos, evitando humanizar la figura de Dios. ¿Por qué? Yo siempre he entendido que hasta ese detalle tiene su importante significado en nuestra historia. Cuando pensamos en Dios, debemos hacerlo intentando extraer cualquier parecido con la naturaleza, es el concepto lo que importa, no el continente, no la forma, porque desvirtuamos la idea del Dios que hemos sido capaces de “imaginar”.

DIALOGOS

Intervención de Blanca Miosi
Pero al "Dios" que hemos inventado también tiene las mismas característcas conocidas. Me refiero a las representaciones que de él se han hecho y a la que es probable que tenga la mayoría de la gente.
Me ha gustado esta reflexión que haces.
Blanca

viernes, 3 de abril de 2009

DIALOGOS

Intervención de febade

Está claro que la materia existe, siendo esta un estado de la energía que la compone. Esta especialización de la energía es la que nos permite su percepción como materia.

En cuanto a tu última parte del mensaje: 2ª: "Me mantengo en una afirmación que me dije hace muchos años, hay tantos Dioses diferentes como seres humanos pensando en un único Dios. ¿Genética? ¿Formación? ¿Imaginación?"
Sería interesante dilucidar el comienzo de la religión, o más que la religión, esa pulsión por la/s entidad/es superior/es.
Un tema que me parece muy interesante y al cual he dedicado bastante tiempo.
Un abrazo

DIALOGOS

A DGP

“Relativismo… la única forma de ver el mundo que me…” Absolutamente de acuerdo contigo, nada hay en este Universo que pueda tomarse como referencia porque si todo está compuesto de materia, si la materia está en continua evolución y la evolución es movimiento continuo, no puede haber punto fijo de referencia, todo siempre será relativo. Pero esa aceptación no me lleva a la misma conclusión que a ti, no creo en la perspectiva desde la utilización de dos o más lógicas diferentes. No niego, como dice febade, que de existir otro universo y yo vivirlo, podría ver todo desde otra perspectiva, con otras leyes, con otra lógica, pero no existe ese universo y si me lo imaginase, si me lo inventase, pues al hacerlo ya existiría, tendría que aplicar en él la misma lógica que en el presente en el que vivo, pues desconozco otra lógica.

Si sois capaces de leerme os contaré una anécdota con mi hijo. Cuando este tenía ocho años, enano con una imaginación muchísimo más monstruosa que la de su padre, me vino con un dibujo.
-Mira papá, el monstruo que he inventado –lo miré detenidamente y le pregunté
-¿Por qué le has dibujado dos ojos?
-¡Papá! –exclamó sorprendido –entonces como va a ver. Yo le miré muy serio
-Y ¿por qué tiene que ver? Pero… observo que también lleva dos brazos con dos manos. ¡Ah! Pero uno va en el pecho y el otro en la espalda. ¡Ay! Si tiene veinte dedos en cada mano –sonriendo, de nuevo le pregunté -¿Para qué quiere dos brazos con dos manos?
-¡Papá, no entiendes nada! ¿Cómo va a coger a los niños y comérselos con esa enorme boca que lleva en el estómago?...
… y así hasta los pies. Realmente nada había inventado; su imaginación lo único que había conseguido, como la de los orcos y seres raros de las películas, hacen lo que nosotros “conocemos” que hacemos, son como nosotros “conocemos” que se puede ser, comen como nosotros “conocemos” que se necesita comer. Nunca el ser humano ha inventado nada que no sea copiar algo que ya existía, excepto una sola cosa: a DIOS. Nada en la tierra nos ha “enseñado” la existencia de Dios pero lo hemos imaginado, lo hemos creado.
Esta es la realidad que a mi me fascina y la que necesito entender.
Y sigo investigando todo lo que me rodea, y miro el Universo e intento descubrir en él algo que me de un solo indicio lógico de la existencia de ese ser, pero nada encuentro. Si no existe, ¿Cómo hemos sido capaces de “inventarlo”?

sábado, 28 de marzo de 2009

DIALOGOS

de Incongruente a febade
Te debo alguna contestación y hoy la intentaré.
Hemos acordado que dejando el concepto del tiempo científico aparcado, negamos de común acuerdo la existencia del tiempo filosófico. Si entiendo el tiempo filosófico el medio que nos inventamos para medir la evolución en la materia, indiscutiblemente nunca podré ni negar ni dudar de la existencia de esta, ya que como receptor de sensaciones que soy, “siento” la materia y no solamente la siento, sino que la materializo en mi cerebro. Esto, como decía Platón, es un fácil trabajo para mi imaginación, pero hay algo que le da una nueva dimensión. Un indígena, situado al otro extremo del mundo y con el que jamás tuve contacto, si alguien ajeno a él y a mi, nos hiciese mirar un determinado árbol y luego nos lo hiciese dibujar, ambos dibujaríamos el mismo dibujo, más o menos claro. Para mí, este fenómeno de coincidencia es demasiado contundente como para permitirme dudar de la existencia de la materia. Por tanto, siempre existirá la materia para este pobre pensador.
Luego comentas algo sobre “energías más sutiles”. ¡Ah, amigo! Acabas de abrir la caja de pandora de mi idea de la procedencia del Universo. Ahora no podría abrir ese nuevo debate, porque creo que aun andamos debatiendo el anterior.
Pero estoy observando dos curiosas realidades, leídas todas las intervenciones hasta ahora: 1ª ¿Por qué nos es tan difícil mantener un diálogo exclusivamente sobre un único concepto y enseguida, para explicar algo, metemos nuevos y muy complejos conceptos? ¿Cuáles?: Tiempo, Universo, Dios, Relatividad, Materia, Energía, Ser humano, Creación, Leyes…
2ª: Me mantengo en una afirmación que me dije hace muchos años, hay tantos Dioses diferentes como seres humanos pensando en un único Dios. ¿Genética? ¿Formación? ¿Imaginación?

DIALOGOS

Introducción de Anuskirrum
He llegado aquí por casualidad, y casi sin tiempo de leer más, lo leído me ha encantado.
"Facilitar el camino a los que vienen... y preguntarnos siempre, esa es la cuestión. La existencia de Dios se convierte en verdadera cuando pensamos en El, realmente cuando somos quien nos ha creado, quizás.
Hay maneras de explicar algunas cosas que transmiten y clarifican, convirtiendo una teoría en pequeños espacios de reflexión.
La capacidad comunicativa para mí es muy valiosa, y solo con este pequeña entrada que he leído, me basta para tener ganas de leer más.

Enhorabuena por ese don, seguiré leyéndote.
Un saludo

jueves, 26 de marzo de 2009

DIALOGOS

Aportación de Antono Ansias Albizúa

Porque el ser humano es el autor de su propia vida, no "será" un día su propio dios, "es ya" su dios. Sólo él,el ser humano, es quien encauza su vida porque es él quien vive el bien y el mal en una armónica sintonía de opuestos en el tiempo eterno de su presente y en la serenidad entre vida y muerte. Por ello, si las religiones quieren ser tales, sólo pueden ser la imagen y el signo colectivo de esta sintonía y la sociedad si se precia de tal, sólo puede ser el "altruismo recíproco" en la compasión de la conciencia cósmica.Felicidades por tu blog.

lunes, 23 de marzo de 2009

EL CRISTAL CON QUE SE MIRA



Es anochecer de tonos grises, apático, monótono, quizás hasta algo absurdo pero, sobreponiéndome al desastre, sigo caminando por la acera, obligado camino y caminar que, como el agua del río, siempre me conduce al mismo punto, al café de la esquina anónima; allí donde tantos otros van cada noche a ... ¿a qué? ¿a dejarse la vida a jirones sobre esas sillas de hierro forjado?, siempre colocadas en la misma posición, no sé si por un profundo e incomprendido capricho del dueño o porque su peso no nos permite moverlas.

Sí, camino cansado de no saber donde ir, malgastando el poco cuero que aún le quedan a mis zapatos, como si levantar mis pies al caminar fuera un problema de equilibrio; aunque puede que lo sea, más mental que físico, que la monotonía de la línea de mi horizonte mental se pierde en la niebla que poco a poco se va levantando, mientras avanzo hacia la nada.

A medida que me acerco, busco con la mirada al que sé que ya nunca volverá; no me importa, seguiré haciéndolo, seguiré creyendo que tras alguna farola, perdido en la nebulosa de su opaca luz, él se encuentra escondido, como tantas veces me hiciera aquellos años que anduvimos intercambiando recuerdos, esperanzas, ambiciones, sueños flotando entre las notas del viejo blues que tanto nos gustaba oír en nuestro viejo café; entre el humo nostálgico de nuestros cigarrillos, perdidos el tiempo y la razón porque, cuando se está con un gran amigo, que poco importa lo demás.

Ya llego si, otra noche que no aparece y, encogiéndome de hombros, abro la puerta y entro, dejándome llevar por mi desganada inercia a la misma mesa, a la misma silla, y espero pacientemente que me traigan mi eterno café, mientras dejo que mis pensamientos se mezan al compás del blues que siempre suena; al final me volveré a hacer la misma pregunta: ¿Para esto he luchado toda mi vida y he llegado a esta edad?

sábado, 21 de marzo de 2009

DIALOGOS

Intervención de Morgan


Yo creo mi querido amigo, que un día el hombre será su propio Dios, tal vez en un futuro no muy lejano.
Cuanto más evolucionamos, mas fuerte es nuestra convicción de que el hombre no necesita un ser superior para encauzar su vida, al menos en mi caso.
Tal y como está el mundo, no creo en un Dios justo ni despiadado.
No puedo creer en un ser universal que se supone todopoderoso, si hay niños que son violados, maltratados... y ese Dios supremo los abandona a su suerte.
Y menos en una Iglesia que pretende que sigamos en la Edad media, borregos e incultos sin capacidad de decidir sobre nuestras vidas.
Dios no dirige la mia, lo hago yo misma con mis aciertos y mis equivocaciones.
Dios no va a curar el tumor que tengo en mi rodilla, lo hará la ciencia y los médicos que durante siglos se jugaron el pellejo para acceder al conocimiento.
Dios no bajará a ayudar a mi hija a ser feliz y una persona decente, lo haremos sus padres educándola con amor.
Pero si creo que estamos aquí por un fin.
Ser felices y putear lo menos posible al que está al lado.
Espero haber logrado ese objetivo cuando repose muy vieja y arrugada en mi cama y recuerde como fue mi existencia.
Y desde luego, cuando perecemos, seguimos vivos en el alma y la memoria de aquellos que más nos han amado.
De eso sabemos mucho tu y yo verdad Alejandro ?

Un besazo desde mi retiro literario, como ves he sacado uno minutos para tí.

DIALOGOS

febade a DGP

En ningún momento digo lo contrario, lo que yo digo es que existen una reglas o, como tú la llamas, una lógica. ¿Que esa lógica no tiene por qué seguir nuestra propia lógica? Por supuesto, pero lo que está claro, lo que para mí es importante es que gracias a esa lógica a la que te refieres, yo soy como soy y no de otra manera. El mundo lo entiendo gracias a mi percepción relativa, pero existe gracias a unas leyes, a una lógica.
En otro tipo de creación (con leyes diferentes), en otro Universo, mi percepción seguiría siendo relativa, pero diferente a la que tengo ahora, ya que las leyes que compòndrían ese otro Universo, las entendiese o no, no serían las mismas.
Un saludo

martes, 17 de marzo de 2009

DIALOGOS

Contestación a Blanca de Incongruente

Hoy intentaré comentar tu aportación, Blanca, si me lo permites, pues aunque avanzas mucho en mi idea del desarrollo de este diálogo y te saltas algunos peldaños que me gustaría tocar, no quiero que pienses que no tengo en cuenta tu opinión.
En medio de tu opinión, te haces una interesante pregunta: ¿Existe Dios?. Bien, mi contestación es clara y para nada relacionada con mis potenciales creencias. Dios existe desde el mismo instante en que tu mente “piensa” en Él. ¿Por qué? Me preguntarás. ¿Es que acaso también existen los monstruos que de pequeñitos hemos creado en nuestras imaginaciones? Y te sigo contestando: De la misma forma, y lo hago contundentemente, porque entiendo que tú, como yo, somos un “pensamiento” de alguien o algo. Al igual que el universo donde residimos.
Yo puedo ser un monoteísta, un politeísta, un ateo, un panteísta…, pero lo que sí tengo muy claro es que sean mis ideas las que sean, lo que si es cierto es que existo como ser pensante y no me he autocreado. Alguien, uno o mil dioses, algo, como el propio universo (panteísmo) me han puesto en una parte de mi cuerpo un mecanismo que me hace pensar, idear, imaginar y siempre me he preguntado: ¿Para qué? ¿Para aprender a sumar y restar? ¿Para conocer y ponerle nombre a las galaxias? No, como objetivo, me han puesto ese mecanismo para “entenderlo todo”.
El proceso perfectamente pensado es que siempre estemos preguntándonos: ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Dónde? ¿Quién? Mientras no hemos sabido contestarnos, le hemos echado las culpas a uno o varios dioses. Al principio esos dioses eran más cercanos a nuestra imagen, pero a medida que avanzan nuestros conocimientos, esos dioses se van “idealizando” hasta los extremos actuales. Y seguimos haciéndonos la misma pregunta: ¿Existe Dios? Y yo sigo contestándome: Aun no tienes los conocimientos necesarios para descubrirlo, pero sigue por el camino de preguntar incansablemente y poniendo todos los medios que tienes a tu alcance para ir conociendo y terminarás por contestarte. Puede que nosotros no, pero haciendo lo que hacemos, les facilitamos el camino a los que vienen y milímetro a milímetro vamos avanzando hacia la Verdad.
Blanca, ¿te has preguntado alguna vez por qué una gacela huye del león cuando lo huele? Entiendo que estarás de acuerdo que la gacela es un producto de la evolución y que, como tal, tuvo un origen. ¿Desde ese origen la gacela “teme” al león? Si existiese un dios creador, la respuesta sería bien fácil: así lo quiso y así los creó. Pero si no existe ese tal dios o, si existe, no interviene para nada en su obra ya creada, entonces debemos entender que las gacelas han “aprendido” a temer al león por instinto de conservación (no cometamos el error de preguntarnos ahora de donde sale ese instinto de conservación… pues no acabaríamos nunca).
Pues a nosotros nos pasa lo mismo, a medida que evolucionamos vamos “aprendiendo” y ese aprendizaje lo vamos trasmitiendo genéticamente, de manera que cada vez que nace una nueva generación, lo hace con una memoria más completa, más llena de información y esa información es la que va tirando por los suelos esos ídolos de barro que nuestro desconocimiento fue erigiendo a lo largo de los siglos.
¿Tirará por los suelos el conocimiento total al último dios posible? Por ahí ando deambulando sin saber qué contestar.

DIALOGOS

Aportación de DGP

Relativismo...
La única forma de ver el mundo que me ha ayudado a entenderlo de una manera más o menos convincente.
Incluso la más que probada materia (expresión mínima de toda cosa) puede esconder y seguro que esconde incontables secretos que jamás podremos encontrar ya que la lógica de las cosas no tiene porqué seguir nuestra propia lógica. ¿no crees?
Enhorabuena por tu blog.Saludos.

viernes, 13 de marzo de 2009

DIALOGOS

Intervención de febade

A nivel filosófico estoy totalmente de acuerdo contigo.
Si hablásemos de Plank entraríamos en conceptos demasiado caóticos. Aunque reitero en un punto ¿El ser humano existe realmente? ¿La materia existe? y si es así ¿no se debe a que estamos compuestos de energías más sutiles? ¿Y estas energías más sutiles no contienen en sí mismas unas reglas? Estas reglas, tanto a nivel filosófico u otra forma de pensamiento, poseen un nombre y una experiencia para que podamos entender y vivir la vida a la manera que lo hacemos, para que la vida no carezca de coherencia, pero estas reglas son fundamentales para conocernos a nosotros mismos y saber por qué somos así y no de otra manera.
El cerebro antes que materia es energía, un compuesto de diferentes energías compuestas y aglutinadas hasta tal punto que son sólidas, palpables y visibles al ojo humano. Para comprender por qué somos lo que somos debemos indagar en las leyes que nos han hecho así.
Un saludo

martes, 10 de marzo de 2009

DIALOGOS

Intervención de Incongruente:
Yo vuelvo a repetirte, Simón, que existe todo aquello que es susceptible de ser imaginado, todo lo que nuestro pensamiento es capaz de idear, pero cuando yo hablo de existencia, solo me estoy refiriendo a la realidad palpable, tangible, medible, ya que todo lo demás es posible gracias a nuestra mente. Si me dices que el tiempo del que tú hablas es el tiempo científico y no filosófico, hablemos del tiempo científico. Para mí ciencia es la suma de los conocimientos que se obtienen mediante dos funciones sensoriales, la razón y la utilización de nuestros sentidos: vista, oído, olfato y tacto de todos los fenómenos naturales. Y en esta definición meto la psicología, ya que estudia el comportamiento del cerebro y, mientras que no se demuestre lo contrario, el cerebro también es físico.
Sin embargo, también se le llama ciencia a las pobres Matemáticas y… ¿lo son? Pues yo entiendo que no, que las matemáticas, mientras no me demuestren lo contrario, no estudia nada físico, ningún fenómeno natural; las matemáticas son una filosofía, una forma que se ha inventado el ser humano para poder “medir” los fenómenos físicos. Es curioso, y desde siempre me lo he preguntado, por qué la llaman ciencia exacta, cuando aun en nuestros días, cada vez que mido la longitud de una circunferencia, sé taxativamente que estoy haciendo una medición “ERRONEA”, perdón, inexacta es más correcto, pues alguien que todos conocemos se inventó una cierta constante “pi” con la facultad de convertir en inexactos todos los cálculos donde las utilizase el ser humano. Pues con esa constante, y algunas otras más, de mayor envergadura de inexactitud, me han demostrado científicamente muchas cosas, entre ellas la existencia del límite de la velocidad de la luz. Pues yo te pregunto, ¿Por qué ningún científico ha querido explicar que la relatividad del tiempo es una conversión asintótica de la velocidad de la luz para mantenerla inalcanzable.
Si nos metemos en estos terrenos, la física, difícilmente nos podremos poner de acuerdo, además de que mis conocimientos son bastante pequeños, pero preferiría no hablar de Einstein y sus teorías y, en todo caso, hablemos de Plank, aunque yo me mantendría a nivel filosófico, mas de andar por casa y entretenido. Por eso, no consideraré la parte científica del tiempo y me mantendré en negarlo filosóficamente.

lunes, 9 de marzo de 2009

DIALOGOS

Intervención de febade
Las diversas dimensiones en las cuales nos movemos son también relativas desde el punto de vista humano, por ejemplo la profundidad, lo que para uno esta cerca para otro lejos etc. Pero lo que es indiscutible es que existe la dimensión. La cualidad que hace posible esta interpretación espacial existe por si misma lo que es harina de otro costal es la interpretación que nosotros hagamos de ella. El tiempo, como dimensión, como característica ,existe, en cambio su interpretación, bueno, eso ya es otra cosa. Y es ahí, en esa interpretación de una cualidad que existe, en donde (creo entender) tu sitúas el tiempo.
Imaginemos una plancha de hierro sometida a una vibración constante, ahora espolvoreemos limaduras de metal por su superficie. El resultado es la formación de una imagen, pues bien, esa imagen es lo que yo llamo concepto (sujeta a diversas interpretaciones), y a la vibración dimensión.
Para más datos Incongruente solo decirte que el Tiempo es discreto, quiero decir, está codificado en paquetes indivisibles, y esto está probado científicamente. El movimiento existe porque existe el tiempo, incluso el átomo se mueve, aunque de manera caótica o incomprensible para el cerebro humano. El tiempo es una cualidad en nuestra creación, una dimensión demostrada científicamente. El tiempo del ser humano es relativo e incluso puede llegar a parecernos una ilusión, lo que no impide que el tiempo como dimensión exista.
Lo siento pero esta discusión forma (en mi opinión ) dentro del ámbito filosófico. No debemos de confundir nuestra apreciación (del tiempo), de algo que existe realmente (el tiempo a nivel científico y no filosófico)
Un saludo

sábado, 7 de marzo de 2009

DIALOGOS

Aportación de Blanca Miosi
Hablar de Dios implica hablar de religiones, aunque no necesariamente se pertenezca a una.
Las religiones nacieron a la par que la evolución mental del hombre, cuando cayó en cuenta que para evitar responsabilidades era preferible crear un ser que fuese el que diese las pautas a las normas de vida. La figura del jefe está ligada a la del brujo de la tribu y así ha continuado hasta nuestros días.
A medida que el hombre se ha ido deslastrando de creencias dogmáticas fue despertando a una nueva conciencia: ¿Por qué estamos aquí? ¿Será verdad que fuimos creados por un ser superior? ¿Somos producto de la evolución? Y entonces aparece la pregunta inevitable: ¿Existe Dios?
Mucha literatura se ha escrito al respecto, incluso de gente que afirma haber regresado de la muerte, me refiero a que fueron considerados muertos por los médicos y por razones poco claras regresaron a la vida, y casi todos afirman haber visto una “luz” o algo similar a lo que diría cualquier católico o creyente en alguna religión que glorifica la muerte como un encuentro con el Ser Supremo. Curiosamente es así. Los agnósticos no tuvieron la misma visión. ¿Se debe ello a que unos son premiados por ser creyentes y otros castigados por ser ateos? Pregunta que también entra dentro del terreno religioso, y es que es casi imposible desligar una cosa de la otra, puesto que la creencia en un Dios y el nacimiento de la inteligencia van parejas.
También es cierto que se ha comprobado científicamente que en el momento de la muerte, nuestro cerebro libera una hormona que tiene el efecto contrario a la adrenalina, que hace la transición hacia la muerte menos traumática. Un elemento de defensa, y que actúa conforme nuestras creencias. (Paraíso, Nirvana, Infierno, etc.)
Para poder opinar sobre la existencia de un dios deberíamos primero dejar de saber que existe uno. He dicho “saber”, no “creer”. Una vez que a un individuo se le ha machacado desde su nacimiento la existencia de un dios, difícilmente podrá opinar sobre algo que le han inculcado que existe. Si tuviéramos la mente libre de creencias podríamos hacernos la pregunta: ¿Qué es dios? ¿Y existe? Sería más justo.
Interesante tema, Alejandro o Incongruente, como prefieres que te llamemos, pero al mismo tiempo árido e inacabable. Yo seguiré viviendo como hasta ahora: cuestionándome todo sin aceptarlo a ciegas.
Un saludo,Blanca

miércoles, 4 de marzo de 2009

DIALOGOS

1ª intervencion de Incongruente
Ante el silencio de cualquier otro lector de mi blog de enviarme su carta de presentación, inicio los diálogos, por si alguien se anima a opinar.
Ahora, haré referencia a tus conceptos filosóficos, febade. En tu carta de presentación tocas diversos temas y para no complicar las cosas, me limitaré solo a uno de ellos, al que creo es más fácil como comienzo de nuestros diálogos, EL TIEMPO. Tu primera referencia es: “La eternidad, para mi, es un estado donde el tiempo no existe”. Segunda referencia: “la eternidad discurre... un lugar que no posee ni principio ni final, un lugar o estado así carece de tiempo, y sin tiempo nada es posible. Cualquier pensamiento que tengamos posee un principio y un final, la eternidad no, la eternidad ES. Por lo tanto la idea de la creación del universo tiene que proceder de un lugar infinito o, por lo menos, de un lugar donde el tiempo cohabita con la voluntad creadora”. Tercera referencia: “Naturalmente el tiempo es relativo y para nosotros, para el ser humano, ese estado de coincidencia puede ocurrir dentro de trillones de años, pero ocurrirá”. Cuarta y última referencia: “Sé que muchos científicos alegarán en mi contra que: "en realidad existen universos, dimensiones, donde el tiempo no existe, la dimensión del tiempo NO EXISTE”.

Como puedes comprobar, en ningún caso has querido o sabido definir algo tan importante en tu conceptualización filosófica como el tiempo. Creo que deberías haber partido de una definición, más o menos precisa para luego deducir si su existencia es o no en tus otros conceptos. Me explico

¿Qué es para mí el tiempo? Es una dimensión necesaria, pero no para un Dios, ni para un Universo... ¡No! es necesaria para mi cerebro. Soy, y espero que tú también lo creas así, un “producto” del Universo y, como tal, compuesto de “algo” y materia. Por ahora dejemos el “algo” aparte, para no liarnos más y, parémonos en la materia. Puedo demostrarte y lo haría si fuese este el motivo del diálogo actual, que el ser humano razona con una parte material de su cerebro, así como memoriza con otra. Imaginar, pensar y sentir podemos dejarlo aparte también. Ya que la razón es la que nos lleva a discernir entre los diferentes “elementos” que componen el Universo, usando para su comprensión nuestra memoria; analicemos esta parte solo.

Una pequeña demostración de que la razón es puramente física, es que todos los seres vivos, razonan, y su razón es la que les ha llevado a “adecuarse” a los cambios de los hábitats donde viven, excepto en aquellos casos en que esos cambios han sido tan rápidos que la razón no ha tenido tiempo de hacer que sus organismos evolucionen para adecuarse al nuevo sistema de vida. La razón, para mi es un simple procesador que tenemos en el cerebro y que utilizando las bases de datos que nuestra memoria, guarda unas veces por acumulación de vivencias a lo largo de sus vidas y otras por recepción genética, estudia las nuevas necesidades de nuestros cuerpos y poco a poco lo va haciendo evolucionar, utilizando los medios de que dispone. El ser humano, ser vivo como los demás, pero con un mayor grado de complejificación, “ha descubierto” que le es más fácil adecuar a su sistema de vida el hábitat que adecuarse él al hábitat donde vive. No entremos ahora en esta potencial discusión, aunque podemos guardarla para posteriores diálogos.
Volvamos al tiempo. El tiempo es una dimensión porque mide... el proceso evolutivo de los millones de cambios que se van produciendo en el Universo. Pero, el quid está en que el TIEMPO solo vale para medir un cambio y mientras que no se demuestre lo contrario, solo cambia aquello que tiene entidad física, la materia. Luego, el tiempo es una consecuencia de la materia.
Aquí podrías decirme: Te has pasado tres pueblos, Incongruente, pues no solo cambian las cosas físicas, también cambian los pensamientos, los sentimientos, los sueños...
Y de nuevo, el insistente de Incongruente te contesta: ¡No señor, no estoy de acuerdo! Los pensamientos, los sentimientos, la imaginación no cambia, es nuestro cerebro el que, al estar hecho de materia, para “entender” lo que piensa, sueña e imagina, tiene que hacerlo ESCALONADAMENTE, PROCESALMENTE, o, como mi maestro decía, SECUENCIALMENTE.

No podemos razonar nuestros propios pensamientos si no lo hacemos con nuestro cerebro que, al estar hecho de materia, necesita poner las cosas una detrás de la otra. Te pondré un ejemplo: Cierra tus ojos y piensa en un tren con el cuarto vagón de color amarillo, entrando en un túnel. Primero la máquina se acerca a la negra boca del túnel; poco después ya casi medio tren ha sido engullido por... ¡Alto ahí! Y paras tu pensamiento y la imagen que de él tienes en el cerebro. En este momento estaba entrando en el túnel ese cuarto vagón de color amarillo. Es curioso, has sido capaz de pensar en el instante en el que entraba el vagón amarillo en el túnel y NO TE HAS DADO CUENTA de que acabas de parar el tiempo en tu mente. Tu mente no necesita el tiempo para pensar, lo necesita tu razón para “entender” a tu mente. Pues si piensas en un Ser que no tiene nada material, comprenderás que para Él el tiempo no existe pero existe todo “AL MISMO TIEMPO”, porque su mente atemporal lo puede entender así. Ahora espero tu “torpedo” para intentar hundir mi Titanic.

Parte de una intervención escrita que tuve cuando tenía veinte años y cursaba estudios, en un encuentro de filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

“...Pocas personas, sean científicos, filósofos o libre pensadores, como es nuestro caso, cuando reflexionan sobre el concepto del tiempo y, en dicho concepto meto el pasado, presente y futuro, no tienen en cuenta los medios que utilizan para reflexionar y en mi opinión, los medios que disponemos son como son y funcionan como funcionan. Me explicaré.

Pensamos abstractamente. Quiero aclarar que nuestro pensamiento no necesita del tiempo para desarrollarse y, posteriormente, razonar. Es en ese momento, cuando razona, el instante en el que necesitamos de una "ayuda especial", el tiempo, que hemos “inventado” para poder procesar nuestros pensamientos y, además, necesitamos utilizar los únicos medios que tenemos para convertir los resultados de nuestro razonar en realidades. En realidad, nuestra memoria guarda la información en pequeños paquetes de información que inexorablemente son secuenciales; van unos detrás de otros. Pero no porque sucedan secuencialmente, sino porque nuestro cerebro funciona así. Lógicamente, cuando tiramos de la memoria para razonar, la información la recibimos secuencialmente y, por tanto, ligada al tiempo.

Pensemos, por un momento, en cualquier sueño de los muchos que hayamos podido tener en nuestras vidas. Mientras soñamos, no existe el tiempo, lo hacemos atemporalmente, ya que nuestro pensamiento está fuera de la realidad tangible, es inmaterial y, mientras no haya materia no habrá tiempo. Solo usamos el tiempo en nuestros sueños cuando hacemos referencias o queremos materializar los sueños, pero, puedo estar al mismo tiempo viendo el Big Bang y también viendo desaparecer el universo; y lo puedo hacer en el mismo instante, pues no necesito usar el tiempo. Bien, supongamos un ser que tiene la facultad de soñar y, al mismo tiempo (paradoja gramatical) hacer que sus sueños se realicen. Desde su visión del sueño, todo ocurre en el mismo acto. Para él, el pasado, presente y futuro de su sueño es un único presente. Sin embargo, para nosotros, que formamos parte de ese sueño, las cosas ocurren secuencialmente. Existe entonces el tiempo?. No, no existe; ni para el que sueña ni para el soñado, pero, el segundo, que forma parte de un proceso evolutivo y que, además, está formado por psique y materia, su parte material evoluciona y necesita del tiempo para procesar dicha evolución.”

Como puedes ver, en poco ha cambiado mi idea sobre el tiempo.

domingo, 1 de marzo de 2009

DIALOGOS

CARTA DE PRESENTACION de Incongruente

Para dar una idea general de mi pensamiento, asentaré mis bases filosóficas en una sola afirmación: soy tomista. Para aclarar. Pienso que existe un Dios creador y no creo en él, lo intento razonar. Expondré mis motivos, creo que puramente racionales.
¿Por qué de una afirmación tan contundente? Por sentido común. Me explicaré. Dios solo tiene dos opciones: a: Existe. B: No existe. Si la vía agnóstica fuese la correcta, esta vía me lleva a una situación muy clara. No puedo demostrar la no existencia de algo, por dos motivos: a: porque no tengo los conocimientos necesarios. b: porque al no existir no tiene justificación la negación de su existencia. Pero aun hay una vía más. Cuando me muera, morirán conmigo todas mis ideas y, por tanto, también mi negativa a la existencia de Dios. (Entiéndase por Dios un Ser creador de todo) Y así será porque Dios no existe, pero…

¿Y si cuando muera “descubro” que no todo se acaba en ese momento? ¿Y si en ese instante toma mi consciencia constancia de la existencia de un Ser superior? ¡¡¡Pues vaya momento elige para demostrármelo, cuando ya nada puedo hacer!!! La cara de imbécil que se me puede quedar hará reír hasta las palmeras de Jericó.

Explicado el por qué mi lógica me “está pidiendo a gritos” que piense en que la existencia de Dios es lo más “lógico”, me pongo a “imaginar” como será ese Dios y el por qué de todo lo demás.

Aquí empieza mi tomismo. Como base de partida se debe entender que “imaginar” un Dios posible tiene que dar como resultado un Ser que pueda tener cabida dentro de mi raciocinio, pues, de no ser así, nunca podría llegar a imaginarlo. Sabiendo esto de antemano y desconociendo qué virtudes y defectos puede tener un Ser tan extraordinario, no me queda más remedio que “usar” como vehículo de acercamiento la propia obra que entiendo fue creada por Él y, entendiendo las virtudes y defectos de la obra, puedo tener un cierto fundamento de las “propiedades” del Creador.
Para ello, solo tengo una cosa, El Universo y lo que hasta el momento conozco de él. Ahora ya solo me queda explicar qué pienso sobre el Universo del que formo parte, tanto en su continente como en su contenido y, con ello, limito bastante el posible diálogo sobre Dios, Todo, Ser creador, Alá, Amaterasu OoKamisama, Yavé… o como queráis llamarle.

DIALOGOS

Con el presente título, pretendo crear en mi blog un diálogo entre todas aquellas personas que, habiendo entrado en mi blog, quieran dejar sus opiniones sobre el tema o temas que tratemos. Estas intervenciones irán dentro de una etiqueta denominada: "DIALOGOS" y para poder moderar las opiniones deberéis dejármelas escritas en mi correo. Las leeré y trasladaré a este foro para que puedan ser leídas por todos los seguidores del diálogo.
Entiendo que la introducción de cada participante, antes de entrar en discusiones sobre el pensamiento escrito de los demás, deberá ser una especie de CARTA DE PRESENTACION en la que cada cual deberá dejar claras sus hipótesis de partida sobre los temas a tratar.
Aclarado todo, dejo a continuación la CARTA de PRESENTACIÓN de mi buen amigo y promotor de la idea de estos diálogos, febade, o Simón Cabo, según queráis ser conocidos. Yo seguiré con mi nick de Incongruente, como bien me define.
CARTA DE PRESENTACION de febade
Intentaré resumir un poco mis pensamientos.

No creo en un Dios antropomórfico, más bien creo en una energía, en un principio donde todos los conceptos con los que se expresa el ser humano se aúnan en un todo, y donde estos mismos conceptos pierden su significado.

A este principio lo denomino "Coherencia". Una energía capaz de dar significado y forma a las cosas.
Ahora bien, muchas veces hemos oído hablar de que Dios es eterno, pues bien, no lo entiendo. La eternidad, para mi, es un estado donde el tiempo no existe, donde la voluntad no existe.....DONDE LA NADA EXISTE. El pensamiento discurre... la eternidad discurre... un lugar que no posee ni principio ni final, un lugar o estado así carece de tiempo, y sin tiempo nada es posible. Cualquier pensamiento que tengamos posee un principio y un final, la eternidad no, la eternidad ES. Por lo tanto la idea de la creación del universo tiene que proceder de un lugar infinito o, por lo menos, de un lugar donde el tiempo cohabita con la voluntad creadora.
El infinito no siempre ha sido así, debido a que el infinito ha tenido que tener un principio. La eternidad NO.

No se si me estoy explicando muy bien y disculpa si encuentras alguna incoherencia (espero que no)

Multitud de religiones sitúan el principio de la creación en la "voluntad" y de ahí parten hasta la materia, hasta lo real.

Alejandro, imagínate que el universo se repitiera, es un hecho que de ser así volveríamos a ser las mismas personas, los mismos acontecimientos, los mismos hechos ¿Por qué?..........

Ahora imagínate una máquina tragaperras de esas que hay en las cafeterías. Después de cientos de combinaciones llega un momento en que se forma una línea igual de imágenes. Lo mismo pasaría con nosotros. SI LA MATERIA NI SE CREA NI SE DESTRUYE LLEGARA UN MOMENTO DONDE TODO SE REPETIRA, DONDE TODAS LAS COMBINACIONES VOLVERAN A COINCIDIR Y A FORMAR DE NUEVO ESTE UNIVERSO QUE CONOCEMOS. Naturalmente el tiempo es relativo y para nosotros, para el ser humano, ese estado de coincidencia puede ocurrir dentro de trillones de años, pero ocurrirá.

Por lo tanto y para mí: Dios (llámese como se quiera) procede de un lugar donde está limitado por el tiempo, luego, sólo es omnipotente en su creación. Nosotros volveremos a él. A Dios lo envuelve la eternidad y esta marca sus límites.
Sé que muchos científicos alegarán en mi contra que: "en realidad existen universos, dimensiones, donde el tiempo no existe, la dimensión del tiempo NO EXISTE.
Es cierto, pero no me importa pues como teoría o hecho abstracto está bien, pero no me sirve para explicar la creación del mundo donde existo. Si hay otros mundos Dios no habita en ellos, o por lo menos no un Dios que dependa del tiempo para su creación.

¿Para qué existimos?

Quizá nos damos demasiada importancia a nosotros mismos. El ser humano posee un cáncer, y esta enfermedad no es otra que la conciencia. Ahora bien, el cerebro en sí mismo no es nada, es sólo en potencia. Nosotros somos lo que somos y sabemos lo que sabemos y evolucionamos; porque utilizamos la información de miles de años de evolución. Si pusiéramos a una persona desde su nacimiento hasta su muerte encerrado en una habitación, su cerebro sería comparable al de un animal. Por lo tanto lo único que sabemos a ciencia cierta es que nuestro cerebro es potencial. ¿Hasta dónde podemos llegar? esa es para mí la pregunta fundamental y en la que se basa la existencia humana. No es lo que hacemos, sino lo que podemos llegar a hacer.


Naturalmente ahí entran cientos de posibilidades, cada cual más fantástica, pero..., ¿posibles? Yo creo que sí.

jueves, 26 de febrero de 2009

POEMA A UNA MUJER DE LUTO

¡A ti, mujer!, embalsamada en vida,

que dejaste pintar tu cuerpo en negro,

que tu voz, al hablar, habla hacia dentro,

que lloras, en silencio, tu entidad perdida.

¡A ti, mujer!, esposa, madre e hija,

que a tus padres diste tiempo, calor, cobijo,

que ocultaste tu dolor por el bien de tus hijos,

que a tu esposo diste amor, fidelidad y vida.

¡A ti, mujer!, que humillas la mirada,

cuando cruzas tus pasos con otros hombres,

que en tu fiel viudedad un nuevo amor escondes,

negando hasta ante Dios que estás enamorada.

¡A ti, mujer!, imperiosamente exijo

a romper esas cadenas voluntariamente atada,

a olvidarte para siempre de ese color pintada,

a hacer oír tu voz, tus derechos, tus motivos.

¡Viste tu cuerpo de vida!

¡Pinta tu cara de luz!

¡Calza tus pies de soltura!

¡Libera sin rubor tu juventud!.

viernes, 20 de febrero de 2009

¿CASUALIDAD O CAUSALIDAD?



No creo en la casualidad

Dura y contundente afirmación, sobre todo para una persona como yo, dueño y señor de la duda, seguidor profundo del escepticismo, no como descreído de todo, sino como dudoso de absolutamente todo, mientras no se demuestre lo contrario.

Pero, ante ese principio de causalidad tan llevado y traído, propondría un ejercicio de pensamiento.

No sé si el lector conoce la teoría del big bang, aunque solo sea a nivel filosófico; en ella, casi al instante de la gran explosión en cuyas causas no podemos entrar aun por motivos puramente filosóficos, ya que empezar a definir conceptos filosóficos al límite del teórico nacimiento del universo es algo difícil de manejar. Bien, casi al principio, apareció (científicamente hablando) la era Hadrónica, consistente en que la mayor parte del espacio ocupado por el naciente universo, por motivos claramente relacionados con la potencia e importancia de la explosión que ocasionó todo, dicho espacio se formó al ser “ocupado” por subpartículas atómicas llamadas hadrones.

Definir los hadrones es fácil, con solo acceder a cualquier página webb o libro de física subatómica, lo único que nos importa de ellos, para esta propuesta filosófica es que siendo movidos por los gluones o transmisores de la F.N.F. ( fuerza nuclear fuerte), chocan entre ellos y, cuando se dieron unas determinadas y complejísimas circunstancias, aparecieron los quarks que, uniéndose en otras determinadas circunstancias y condiciones formaron los mesones y bariones que hoy conforman el núcleo de los átomos (aquí empieza la materia tangible).

Y yo me pregunto: ¿Cuántos miles de millones de hadrones tuvieron que chocar entre ellos, a una determinada velocidad, con una específica temperatura, con el ángulo de impacto perfecto para que se diese la “CASUALIDAD” de que apareciese el primer quark? Y… ¿Cuántas miles de millones de posibilidades debieron de existir para que apareciesen los miles de millones de quarks necesarios para formar un único átomo? ¿Y para formar los miles de billones de átomos que conforman toda la materia que conocemos en la actualidad en el universo?.

Sigo preguntándome: ¿Fue casualidad que aparecieran tantos hadrones o hubo un principio de CAUSALIDAD? Y si este principio existió ¿Por qué leyes se rigió? ¿De donde sale la ley que determina que cuando dos hadrones chocan o impactan en determinadas circunstancias aparezca un quark? ¿Es acaso la ley anterior al principio de CAUSALIDAD? Y si así fuere… ¿Quién creó, inventó o dictó esa maldita ley que todo lo abarca y todos la cumplen? ¿Y las demás Leyes naturales?

Y sigo dándole vueltas a mi encanecida cabeza sin entender este absurdo ocultismo en el que se esconden tantos misterios. ¿Para qué? Si nadie lo sabrá nunca. Pues aun así, estoy absolutamente convencido que llegará el día en que alguien, uno, aquel al que le corresponda, llegará a entender el por qué; ese día descansaré en paz.